Cédric Villani (nacido en 1973) es un matemático francés reconocido por sus aportes a la teoría cinética de los gases y a la ecuación de Boltzmann, por los que recibió la Medalla Fields en 2010. Además de su labor científica, se ha destacado como defensor de la enseñanza de las matemáticas con un enfoque humano y creativo. También ha sido diputado en la Asamblea Nacional de Francia, donde promovió políticas educativas y científicas.

Vale la pena mencionar que la medalla Fields es como el premio Nobel de las matemáticas. Esto quiere decir que cuando hablamos de Villani, estamos haciendo referencia a un matemático realmente top. Él junto con Charles Torossian en 2018 propuso al gobierno francés 21 medidas para mejorar la enseñanza de las matemáticas, la asignatura que la mayoría es los estudiantes considera como la reina de las dificultades. Es tan así, que la enseñanza de esta disciplina incluso genera un tipo de ansiedad en los estudiantes con nombre propio. Los psicólogos la han bautizado como ansiedad matemática.

En su propuesta, Villani y Torossian plantean reconectar a los alumnos con las matemáticas, despertarles la motivación con la asignatura, reducir su ansiedad y restablecer su confianza a través de la enseñanza desde nuevas temáticas y con métodos pedagógicos más activos (manipulación, verbalización y abstracción).
Gracias a la neurociencia, hoy se sabe que niveles altos y sostenidos de cortisol (la hormona del estrés) son un obstáculo para el aprendizaje, para la atención y para la retención de información. Mientras que la dopamina (la hormona del plácer) es todo lo opuesto. Ella es capaz de reforzar el aprendizaje, mejorar la motivación y la retención de información. Quizás por eso, el reconocido matemático y divulgador científico Eduardo Sáenz de Cabezón durante su conferencia Las matemáticas nos hacen más libres y menos manipulables para el programa Aprendamos juntos de BBVA resumió la propuesta de Villani y Torossian como un reconocimiento de que “el placer, la curiosidad y el deseo son los principales motivadores para aprender”.

Reconocidos científicos como ellos nos han inspirado en Dfed para diseñar un modelo educativo que (1) no sea un estresor sino un solucionador, (2) que reconozca en la motivación intrínseca (es decir, en la curiosidad, en los sueños de autorealización y en el placer) el motor principal del aprendizaje, y (3) que sea capaz de personalizar las experiencias educativas para optimizar sus resultados.